Regular Northwest Face al Half Dome (730m, V+/C1)

En la lista de deseos de este viaje, la Nose ocupaba el puesto número uno, indudablemente, pero la Regular ocupaba el número dos. Harding frente a Robbins, el big-wall frente a la escalada alpina, los péndulos y trucos yosemíticos frente a… trucos más locos todavía. Ya veníamos de casa con ganas de subir por la famosa North Face de las camisetas, pero cuando llegamos al valle y vimos el monolito que representa el Half-Dome, cómo domina la vista, la tremenda elevación que tiene frente al valle… era cuestión de tiempo que nos encigaláramos. Half dome is better than none!

La maravilla de alejarse del valle

Con «solo» trescientos metros menos que la Nose, intentar escalar la Regular del Half Dome en el día parecía un reto muy interesante, pero nos sentíamos preparados, después de haber escalado un poquito más en libre y de haber hecho días largos y duros para las piernas. La primera dificultad que presenta es la aproximación, que consiste en salvar un desnivel de unos 1200 metros mediante una combinación de trepadas, cuerdas fijas y matojos que aquí llaman The Death Slabs, las placas de la muerte. Un tipo en internet decía que, en su cuarta vez haciendo esta aprox había tardado 6 horas. Yo veía la base de la montaña desde el pueblo y no lo podía creer, en mis adentros pensaba: como mucho tres horitas. Bueno, pues nos llevó cinco. Las cuerdas fijas son tan verticales que hay que jumarearlas, las pedreras están tan sueltas que, con el mochilón, cada paso parece un mundo, y para hacer las cosas peores, muchas placas estaban totalmente mojadas, estando en primavera. Por otra parte, al llegar a la base, nos encontramos la fuente a rebosar de agua y pudimos refrescarnos, beber, incluso mojar los pies.

Últimos metros de la aprox. Venga, que ya llegamos!

Después de descansar un poco, comer y echar la siesta, nos pusimos a escalar los dos primeros largos. El primero empieza sencillo y luego tiene un apretón más duro, que superamos tirando de un friend pequeño. El segundo es más sencillo, entre dos paredes que te permiten hacer algo de chimenea, aunque también tiene un apretón a mitad, para superar un desplome. Yo me dí el primero y Noel el segundo, escalando los dos también cuando recuperábamos el largo, para disfrutarlos bien. Desde la R2 fijamos una cuerda hasta el suelo (llega justísima con una cuerda de 70m) y nos fuimos a hacer la cena y a dormir.

Sweet!

Estábamos ya en la tienda, echando el rato antes de dormir, cuando aparecieron Ryan y Jeremias. A Ryan le conocimos en el Cap, donde compartimos una repisa (sí, es el mismo tipo al que tuve que saltar en el King Swing). Parece que van a la misma vía, pero entrarán más tarde. Ya intentando dormir escuchamos llegar a otras dos cordadas. Parece que no estaremos tan solos como pensábamos. Da igual, el despertador sonará a las 3:15 y a las 4:30 estaremos jumareando.

Después del calentamiento matutino de subir por las cuerdas, me encuerdo yo para el primer bloque de escalada. En principio, exceptuando algún largo, el primero escalará las tiradas y el segundo jumareará por la cuerda, para ir más rápido. Mi primer largo me lo doy totalmente a oscuras, aún. Hemos entrado un pelín pronto y toca escalar con frontal. Afortunadamente el largo es sencillo y lo encuentro bien. El siguiente empieza con una salida brutal, y aunque solo le dan 6a, no dudo un segundo en tirar de los friends que pongo. Luego del apretón el largo relaja y se disfruta muchísimo, entre bavaresa y empotramientos de mano.

Los siguientes largos, siguiendo la propuesta de un tipo online, los empalmo. El primero tiene un pasito más tenso de fisura estrecha y el segundo es más mantenido. Realmente con cuerda de 70 no da para empalmar bien y Noel tiene que salir unos metros fáciles en ensamble, mientras yo lucho con el rozamiento de toda la cuerda. Este largo me pasa factura físicamente, y Noel viene con todo el material y los gatos puestos, así que le propongo que tire él el siguiente. Éste comienza muy sencillo y luego tiene un par de montadas sencillas hacia la derecha, que Noel encuentra bien. Luego llega a una reunión que decían que era mejor no montar, y en su lugar, montarla un poco más a la derecha. Noel no la vio y montó mucho más arriba, así que cuando llegué yo, en vez de llegar hasta su reunión, le pedí que me pasara material por la cuerda y me encargué yo de los siguientes dos largos, también empalmados, de transición.

Serían las 8 de la mañana y estábamos ya en la reunión 9. Aquí la vía cambia totalmente de carácter. Hasta este momento la vía ha sido una alpinada total, con todos los largos fisurados, entre diedros, con un componente importante de navegación pero de escalada sencilla. Todo para subir la vertiente izquierda de la pared, que presenta más debilidades. El problema al que se enfrentaron Robbins y compañía al abrir la vía, es que desde este punto hasta el sistema de chimeneas que cruza la pared por el medio, había unos cuantos metros de placa lisa, así que los siguientes tres largos cruzan estas placas haciendo uso de todos los trucos imaginables.

Fresquete matutino

El primer largo es el más sencillo: una escalera de paraboles hasta llegar a un seguro con un mosquetón abandonado, desde el que te descuelgas y haces un péndulo a la siguiente reunión. Si te lo montas bien y quitas algún seguro, el segundo de cordada no tiene que recuperar más que un par de chapas, pendular, y ya está contigo.

El segundo largo parecía más complicado y obligado, pero resolví el principio con otro péndulo desde la reunión, y un poco de trepada sencilla. El problema es que la fisurilla que sigues se acaba como a 4 metros de la reunión, en una placa demasiada lisa para que yo la pase en libre. Total, que acabo montándome de un gancho, respirando flojito, y regleteando como un cabrón para llegar a la reunión. Eran las 9 de la mañana y la vida nos sonreía, teníamos varias cordadas persecutoras, pero todas parecían ir más despacio, y nosotros estábamos fuertes.

El largo 12 es el largo clave en cuanto a logística. Comienza, de nuevo, con una escalera de paraboles y un péndulo, éste más exigente, que acaba en una repisa de la que hacer un mantel. Luego tienes por delante unos 25 metros de fisura que solo admite el mismo número del friend: el morado de totem. Yo voy moviéndolos hacia arriba y alternando pasos en libre y en A0, hasta que tengo que cambiar ya a full modo artifo para superar los últimos metros hasta un parabolt. Y aquí llega la magia de la vía. En 2015 una laja de unos 50m de largo se desprendió de la pared, llevándose consigo dos largos de la vía. Para resolver el problema, pusieron algunos de los paraboles que he dicho y que llevan a este punto. Pero decidieron no poner más, dejar los últimos 5 metros de placa perfectamente lista e improtegible.

Desde entonces, esta sección se resuelve con la técnica perfectamente normal que enseñan en todos los cursos de escalada que consiste en hacer un lazo con tu cuerda, atarle un par de friends para que pese, y intentar encestarlos en una fisura a tomar por culo. Si tienes suerte y se encestan bien, tiras de la cuerda, rezas para que no peten, y llegas a las famosas chimeneas. Si no tienes suerte… pruebas otra vez. Vamos, que para ir más rápido en este largo te conviene más un cursillo de baloncesto que uno de big-wall. Una vez encajadas las cuerdas, llego a la reunión y Noel recupera el largo, en un infierno de lower-outs y travesías.

Lo normal

Tras un largo tan laborioso, teníamos a las otras cordadas pisándonos los talones. Nosotros conocíamos un poco a Ryan y sabíamos que escalaba bien, así que en la siguiente chimenea, en un momento en el que Noel no vio claro un paso, aprovechamos para montar una reunión intermedia y dejarles pasar. Craso error. Ellos hicieron las chimeneas bastante bien, y nosotros les íbamos siguiendo el ritmo, sin dejarles escapar. Aquí Noel abrió algún largo más, como un V+ de puños y otro con unas fisuras anchas cabronas que tenían una pinta guapísima (yo jumareé estos largos, necesitaba descansar los pies y reucuperar chimeneas con mochila nunca mola).

En estas nos plantamos en la única buena repisa de la pared: Big Sandy Ledge. Nuestro colega Ryan lideraba el siguiente largo, el primero de los tres que conforman los zig-zags, tres tiradas de artificial que algunas guías proponen empalmar y que en teoría son el último gran reto de la vía. Conocimos a Ryan cuando escalaba Tribal Rite, una vía de A3+ en el Cap. el tipo había hecho en solitario algunos big-walls y Noel todavía flipa cuando piensa en cómo pudo apañárselas el chaval para ganchear uno de los largos del Cap. Vamos, que pensábamos que se iba a mear los tres largos de C1 que conforman los Zig-zags. Pues nada, el muchacho tuvo un gatillazo en toda regla. Esos largos le llevaron cuatro horas, y a nosotros con él. Realmente son largos mantenidos en artificial, donde todas las piezas que entran son pequeñas, pero también es cierto que hay mucho material abandonado que te permite ir rápido. Básicamente él y Jeremias habían tomado la estrategia de no subir nada de material de vivac, ni sacos, y habían pasado la noche anterior casi sin dormir, y eso les estaba pasando factura.

Eran las 8:30 cuando empezamos Thank God Ledge, la repisa popularizada por Honnold, donde nosotros pasamos con mucho menos estilo. Yo solo pude caminar unos metros antes de arrastrarme cual perrete, aunque Noel se atrevió a caminarla un poco más. Al final de ésta hay otra chimenea que nos habían pintado como horrible pero que resultó ser un apretón rápido, y por fin nos quedaban solo dos largos y muy poca luz.

El siguiente largo (el número 22, penúltimo de la vía) vuelve a ser una combinación de tirar de paraboles y escalar en placa entre ellos, pero con una salida muy técnica en la que no ví otra solución que volver a tirar de gancheos. Solo de pensar en Honnold sin cuerda en libre por esas placas se me para el corazón. El último largo es sencillo, con un paso de adherencia para empezar, que me costó más de la cuenta, y luego ir haciendo. Lo que pasa es que ya lo hicimos totalmente a oscuras, y yo me embarqué un poco hacia el final. Ya estaba empezando a plantearme si estaba donde tocaba, con un rozamiento de la cuerda brutal, cuando de la cima, a pocos metros, apareció Ryan diciendo: ¡Macho, que no estás donde toca! Te he querido esperar en la cima por si necesitábais un cable, ya que os hemos retrasado tanto. El tipo no dudó en tirarme una cuerda y ayudarme con los últimos 3 metros de vía, que efectivamente en la oscuridad me había embarcado.

Adelantar a alguien en una vía larga y no ser absurdamente más rápido que él siempre me ha parecido de mal gusto, pero tengo que dar crédito al colega por reconocer su error y preocuparse por sus consecuencias. Nos retrasaron como 4 horas en la pared, pero acabamos haciendo cima los cuatro juntos, y felices. Todo un ejemplo de montañismo.

La bajada, en la oscuridad, fue otra aventura. Primero por los cables (máximo respeto a cualquiera que suba por aquí, el suelo está super pulido) luego por los escalones del Sub Dome y, finalmente, por lo que la guía describe como un «camino fácil», que nos costó encontrar porque prácticamente no está marcado. Para el que pueda ser útil: justo al pasar el cartel del permiso al Half Dome, a la izquierda, sin alejarse nunca mucho de la pared.

Foto de cima nocturna!

A las 11 de la noche, 19 horas después, llegábamos a la tienda a cenar y tomarnos un té sin podernos quitar la estúpida sonrisa de la cara, por un día eterno de escalada excelente. Ese día dormimos como niños, sin pensar en el desnivel que todavía nos faltaba por salvar al día siguiente.

La misma cima, unos días más tarde, cuando subimos por Snake Dike

Para mí, esta vía ha supuesto un día de escalada más duro que cualquiera de los días que llevamos aquí. La vía no tiene la magnitud del Capitán, sobre todo por la cantidad de largos fáciles, pero la elección de no llevar con nosotros material de vivac (más que una funda y una manta de emergencia, por si acaso) le otorgó de un compromiso que no sentimos en la Nose. Mola muchísimo ir ganando la confianza de meterse en paredes de este calibre sin ninguna intención de ir despacio.


Fecha: 3 de junio de 2022
Material: 2 totems negros, 3 del totem azul al morado, y dobles del resto, hasta el #3 de Camalot. Nosotros llevamos también un #4 y un #5, y un gancho. Los empotradores no los usamos. Conviene llevar muchísimas cintas, nosotros fuimos con 12 y nos quedamos cortos
Horario: 15 horas en pared.

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