La Nose (1000m, V+/C1)

Noel fue el que me habló por primera vez de un big wall. También fue el que me enseñó a escalar y el que me inculcó el gusto por las vías clásicas, cuanto más largas, mejor. Con él hice la maravillosa «Hermosilla» al Yelmo, que no me cansaré de recomendar, la Fulgencio al Hueso, que es de las que forjan carácter. Con él visité por primera vez Agulles, y Galayos, y Contreras, y Órganos de Montoro… Hace diez años que empezó todo esto, y desde entonces subir por las rocas ha sido una parte fundamental de mi vida, siempre con un objetivo más grande en la cabeza, siempre pensando que algún día me atrevería a hacer la Nose, que parecía un premio inalcanzable.

Los actores principales: la pecera y Little Timmy

Ahora estamos los dos aquí, en Yosemite, a los pies de la vía. Unas semanas antes habíamos practicado los primeros largos, midiéndonos con la ella. Tres días antes habíamos hecho la East Buttress, para conocer el descenso. Hemos apurado días largos en el valle, algo de artifo y petateo En realidad llevamos toda la vida achicando la lista de excusas para meternos en esta aventura. Toca dar el paso más difícil de todos, el movimiento más duro: el primero.

Dia 0.

Cargados con tres cuerdas, pero sin petate, entramos a la vía. Vamos a seguir el mismo orden que llevamos la otra vez que la probamos (y que nos llevó 5h a Sickle): yo me doy los dos primeros y Noel los otros dos.

Noel recuperando el primer largo

Esta vez le entro encendido. Ya sé que es duro de pelotas, pero la experiencia en la Washington Column me ha dado mucha confi. Así que empiezo a combinar salidas en libre con lo que aquí llaman «french free»; a-ceros de toda la vida, vaya. El caso es que me marco el largo en media hora, sin sacar los estribos. Noel jumarea a toda velocidad y vuelvo a meterle yo al siguiente. Sale bastante en libre, guarreando todo, hasta llegar a una anilla de la que debes pendular para cambiarte a otra fisura más a la derecha. Ésta es más ciega, pero con los totem es un juego de niños. De verdad que a veces siento que ir con dos juegos de totem sea hacer trampa.

Tercer largo de la vía

Turno de Noel, que comienza con una salidita en libre que se le atraviesa y luego se monta en una fisura donde flota artificiando. El largo acaba con un par de salidas obligadas en libre, movimientos en adherencia que te exigen abandonar la comodidad de los estribos y que esta vez le cuestan mucho menos. El siguiente largo es un poco de locura logística. Sigue una fisura bien definida hasta que se acaba y empiezan a aparecer clavos. Con éstos, llegas a un parabolt desde el que haces un péndulo, que te lleva a otro clavo, desde el que haces un segundo péndulo. De ahí a la reunión, es un paseo. Como en este tipo de pared el segundo no suele escalar el largo, sino jumarearlo, el que recupera tiene que hacer un lower-out por cada péndulo, es decir, descolgarse usando su propia cuerda. Así llegamos a Sickle Ledge, la primera repisa de la pared y nuestro objetivo del día.

Sickle Ledge, primer objetivo cumplido

Desde aquí fijamos las tres cuerdas que llevamos hasta el suelo, aprovechando la línea de rápeles. Rapelamos a la base, terminamos de preparar el petate y lo subimos hasta Sickle. Con 25 litros de agua, tres cenas y desayunos, muchas (pero no suficientes) barritas y 6 huevos duros, lo dejamos amarrado a 150m del suelo y nos llevamos en los arneses, como idiotas, otros 10 kg en material de escalada, que perfectamente podríamos haber dejado arriba. Es lo que tiene ser un novato. De vuelta al suelo teníamos una tarde para descansar y una noche para soñar.

Día 1.

A las 4:30 de la mañana el Capitán parece más alto que nunca. Clipas los jumar a la primera cuerda fija, miras hacia arriba y solo ves los primeros 10 metros de pared, totalmente lisos, iluminados por tu frontal, pero sabes que hay muchos más. Es la misma sensación que al salir de un refu, todavía de noche, para un pateo de varios días. Toda la aventura te espera delante. El jumareo hasta Sickle Ledge nos lleva una hora, y vemos que hay dos cordadas que están comenzando la vía. Hay que recordar que, siendo tan popular, esta vía ve mucho tráfico. Conocemos unos chicos que descartaron hacerla unos días antes porque había demasiada gente. Sin ir más lejos el día que comenzábamos nosotros comenzaban dos cordadas más y había otras cuerdas fijas de otra cordada. Pero mucha gente se tiene que retirar pronto, y otros son muy rápidos, y otros solo están ahí practicando… es mejor mantener la cabeza fría y seguir con tu plan, pronto estarás solo en la pared.

Empiezo yo con el largo 4. Es toda una gozada, primero en forma de trepada sencilla y luego más apretona, saliendo del diedro por una fisura desplomada para llegar a la reunión, colgada. En esta reu nos adelanta la primera cordada persecutora, que quieren hacer NIAD (Nose in a day). La chavala va liderando y escala de lujo. El adelantamiento implica un par de maniobras sobre mi reunión, incluyendo un péndulo. Cuando ven que todas las cuerdas salen sin problemas, flipan:

- ¡Es lo que tiene lidiar con dos pros! - digo
- Nah, no somos tan pros - ella
- Tranqui, no hablaba de vosotros!

Los ánimos por las nubes, vaya.
Para el que se lo pregunte, las cuerdas van directas a la reunión

Desde esta reunión te descuelgas como 10 metros hacia abajo y pendulas como cuatro hacia la derecha, para enganchar otra fisura. Sigues ésta unos 20 metros hasta otro parabolt desde el que vuelves a pendular, otra vez a la derecha, para incorporarte a las Stovelegs, el sistema de fisuras que seguiremos durante 3 largos. Después de cada uno de estos descuelgues te quedas en una situación rara. En parte estás en top-rope, ya que la cuerda te viene más o menos desde arriba, pero cuanto más subes, más fea sería la caída. Además, no puedes meter nada, porque si chapases la cuerda después del péndulo, ésta haría una zeta enorme.

Los ánimos por las nubes antes de Stovelegs

En éstas llegamos al primer largo de Stovelegs, llamadas así por la protección que emplearon sus aperturistas para superarlas: las patas de sus hornillos. El primer largo es un V+ de manos perfectas, donde solo puedes meter el #2 de camalot todo el rato. Lo disfruto mucho, pero hacia el final del largo tengo que colgarme un par de veces para descansar… ¡los tobillos! Hay algún músculo ahí que aún debo desarrollar, porque acabé cansadísimo de pies. El siguiente largo, también guapísimo, me vuelve a tocar a mí, ya que hemos dividido los 8 largos que hay hasta el Cap Tower en cuatro y cuatro. La primera vez que subimos a Sickle ví a unos españoles en estos largos y pensé: deben estar haciendo alguna vía durísima, ¡se ven inhumanas esas fisuras! Realmente son uno de los highlights de la vía.

Una cordada persecutora en Stovelegs, arriba Noel asegurándome

Largo 9, turno para Noel. Este largo es famoso porque solo admite un tamaño de friend, el #3, durante muchos metros. De ahí que la guía recomiende llevar tres piezas. Lo que pasa es que nosotros solo tenemos dos, así que nos quedaban dos opciones: o tirar en libre y proteger muy poco, o ir arrastrando las dos piezas hacia arriba constantemente. Noel optó por esta opción y pasó un mal rato lidiando con la certeza de que, si algo fallaba, el vuelo sería sin motor (el largo queda casi totalmente desprotegido). Aquí, además, la guía recomienda parar unos metros antes de Dolt Tower y montar reunión. Así evitas subir el petate a Dolt y arrastrarlo por la repisa. El problema es que el largo siguiente hay que subir a la repisa, descolgarse por la derecha y subir por un diedro fisurado sin proteger, de nuevo, para no meter zetas. Aquí Noel lo pasó bastante mal, por la exposición, así que me encordé yo para el siguiente.

No se ve el sufrimiento, pero está ahí

Este largo vuelve a repetir patrón: también admite un único tamaño, el #4, así que me puse uno en cada daisy y a tirar. Como son piezas tan grandes y se pueden empotrar los pies, lo haces tranquilo. Noel volvió a encordarse para el último largo al Cap Tower, éste sí sencillo.

El Cap Tower!

Qué maravilla de repisa. Las 5 de la tarde y ya hemos llegado a donde queríamos dormir. Comemos bocatas, nos relajamos… pero yo no acabo de estar tranquilo del todo. El siguiente largo es la famosa chimenea del Texas Flake y me gustaría dejarla hecha para mañana, así que sin pensarlo mucho me encuerdo y tiro.

Seguros? dónde?

Los primeros metros son sencillos, y meterse en la chimenea es un apretón sobre unos bloques empotrados, pero una vez dentro… no sé, hay que vivirlo. La escalada no pasa del V grado, sobre paredes totalmente lisas. Hay un parabolt a mitad, pero por una zona que pinta más dura, la mayoría de peña recomienda saltárselo. Así que me armo de valor y voy subiendo, a pasos cortos. En un primer intento me jiño y vuelvo a bajar. Pienso: aquí está el viaje, de ésto depende todo. Qué sartá de chorradas. Cuando junto el valor va saliendo poco a poco, paso a paso, y la siento segura. Al final yo también termino ignorando el parabolt, como recomiendan, por lo que serán 15 metros sin protección, entre paredes sin presas, con caída sobre una repisa.

Otra vista de la chimenea, en una foto hecha el día siguiente

Cuando repita esta vía (porque si puedo, la repetiré tantas veces como sea posible) le tocará al compañero abrir este largo. Por fin llego arriba y chapo un buril viejo en la parte más alta del flake. Me monto y respiro. Ahora sí que me he ganado las cervezas que me esperan en el Cap Tower.

La cena de los campeones

Día 2.

Dormimos ocho horas del tirón, a 300m sobre el fondo del valle, y nos levantamos con los ánimos por las nubes. Desayunamos, descomemos (con la intimidad que da poderse esconder detrás del petate) y nos ponemos a remontar la cuerda fija que dejé el día anterior a Texas.

El largo de la bota comienza siendo una escalera de parabolts que peta en una fisura ciega, donde yo no encontré otro método para progresar que recurrir a un paso de camhook. De ahí para arriba se deja hacer mejor, incluso haciendo algún paso en libre. Toca el highlight de la vía, la locura que hemos visto miles de veces, que ahora te toca protagonizar a tí. Noel me descuelga hasta donde indica la guía y cuando me pongo a pendular me encuentro a un notas (Ryan, super majete) en mitad del largo anterior, al que tengo que saltar en cada columpiada. En éstas estoy cuando me descontrolo en un salto y acabo pegándome un culetazo tremendo que me deja colgando bocabajo. Qué lamentable.

Una manera nueva de hacer el swing. Foto: Tom Evans

Le pido a Noel que me baje más y ahora sí, empiezo a correr como un loco. Es muy importante correr muy rápido también cuando vas en la dirección contraria, para ganar velocidad. A la tercera, o así, cazo el borde, y me monto. Así se llega a Eagle Ledge, donde hay dos seguros para montar reunión, pero montarla ralentizaría mucho las cosas, así que me marco unos 15 metros sin proteger, para llegar a una reunión de la que ya petatearé en horizontal. Qué gozada de largo.

Noel recuperando el King Swing

Con Texas Flake y el King Swing en el retrovisor, me siento crecido. Le meto al siguiente largo, un monstruo de 60m que sigue un sistema de fisuras-diedros hasta que se acaban y te tienes que descolgar a la reunión, que queda a la izquierda. En este largo cometí el error de dejar una expres en el descuelgue, en lugar de pasar directamente la cuerda para evitarle al segundo tener que subir hasta allí.

Seguimos ahora con largos a izquierdas, con muchas travesías. El primero te deja en el Camp 4, una repisa incómoda, y el segundo te lleva hasta la base del Great Roof. Ambos se los dio Noel, y mientras yo recuperaba ví que unos chicos estaban saliendo del techo. Les pregunté que dónde iban a dormir y me dijeron que en el Camp VI. Qué alivio, no tendremos compañía en la repisa diminuta del Camp V, donde vamos nosotros.

Hemos llegado a nuestra cita con la historia. Vamos a pasar por el largo más improbable en libre que yo haya visto. Noel inicia el largo, en el que solo entran piezas pequeñas, e intenta alargar todo lo que puede los pasos, usando en ocasiones el último peldaño de los estribos. Aun así, cuando lleva como 15 m se da cuenta de que ya ha dejado en la pared todas las piezas pequeñas que llevaba, y que la fisura no va a admitir nada más grande. Y es que en estos largos de artifo hay que ir usando algunas piezas solamente para progresar e intentando dejar en la pared el material mínimo para protegerte. Así que le meto yo y termino el largo, ¡pura escalada mano a mano! Es totalmente increíble que por ahí se pase en libre, puta ama la Lynn.

Ojo que Noel también sale en la foto…

Inspirado por la lección de historia que nos acabamos de dar, me motivo a meterle en libre al pancake flake, el siguiente largo. Dejo en la reunión todo menos las piezas entre el #0.75 y el #2, y tiro. Qué gozada hacer en libre los metros con más patio de la vía. A mitad de largo recupero el material por la cuerda del petate y acabo la parte de artifo. Solo otro largo, también con bastante artificial, nos separa del Camp V. Éste me lo doy ya casi a oscuras, y sin frontal, que estaba en el petate.

Pancake Flake!

Este segundo día se nos alargó un pelín por un problema con el petate en los largos anteriores al techo, así que la llegada a la repisa fue como un gran suspiro. Solo quedaba un día para cima.

Foto de la mañana siguiente…. esa noche no quedaba luz para fotos

Día 3.

Esta mañana alargamos un poco el despertador, ya que entre lo tarde que fuimos a dormir y lo inclinadísima que está la repisa no habíamos dormido tanto ni tan bien como nos gustaría. Además, el cansancio acumulado se empieza a notar, tanto que le pido a Noel que empiece él el día. A ninguno nos apetece, pero le prometo que si me quita dos largos, yo le saco a cima.

Noel se marca, así, dos largos de artificial con escasas salidas en libre. Especial mención merece el primero, que comienza con una fisura muy fina difícil de proteger. Mientras yo le aseguraba en el segundo largo, llegó una cordada haciendo NIAD, ¡a las 9:30! Un puto desfase.

Así llegamos al Camp VI, una repisa bastante grande con un fortísimo olor a pis. Es increíble, porque la vía entera huele a meados, pero esta repisa es directamente asquerosa, menos mal que no dormimos aquí. Aquí nos encontramos con la cordada que iba por delante, que han madrugado menos, y me encuerdo yo para hacer Changing Corners. Es curioso porque es un largo que comienza sencillo y disfrutón en libre, hasta que se vuelve Lynn-posible. Ahí los mortales tiramos de todo tipo de trampas, incluyendo otra vez un camhook guapo. Este largo acaba en una reunión colgadísima, la más incómoda de la vía, pero por suerte el petateo es sencillo, casi no toca la pared.

Últimos largos de escándalo

Los siguientes largos tienen pinta de ser los mejores de la vía, en libre. Lástima que a estas alturas las fuerzas ya no acompañasen para medirse con los 5.10. De tanto petateo tengo calambres en los bíceps y debo trampear más de lo que me gustaría, aunque todavía salen sin estribo. Un motivo más para volver.

Así llegamos a la reunión de la foto, The Wild Stance. Le pido a Noel 10 minutos de descanso, y después de unas barritas, un par de fotos y de pensar fríamente el sitio tan guapo en el que estoy, salgo con todo, escalando en libre los metros que me separan de la escalera de paraboles final.

Ésta se hace fácil, pero acaba en una reunión colgada que mis pies no están dispuestos a aceptar, así que sigo hasta la reunión cimera, con mucho rozamiento pero ya sin sentir nada más que mucha felicidad. Recupera Noel el largo y salimos juntos a cima con el petate a la espalda, llegando al árbol mítico con el que llevábamos soñando tanto tiempo.

Debían ser las 4 de la tarde y conocíamos el descenso, pero decidimos premiarnos con un vivac cimero, viendo las estrellas y paladeando una cima que, como todas las que pisas, deja de ser mítica.

Las habrá más duras, más largas y más peligrosas. Desde luego que las habrá más remotas y menos preparadas para que las puedan subir los escaladores de fin de semana. Todo el mundo en el Camp 4 tiene aspiraciones más altas que la Nose, que casi parece el objetivo de los mediocres. Pero a nosotros eso nos la suda. Hemos cumplido un sueño, hemos pasado tres días de escándalo en la pared más bonita del mundo y bajamos orgullosísimos de esta pequeña aventura que hemos podido vivir.

Fuck yeah!

El que haya hecho la Sur a la Pared de la Santillana (que fue mi primera vía larga, con Noel) sabrá que hay unos metros de fisura en el primer largo. Desde aquellos primeros apretones a éstos han pasado muchas cosas, y siento que es bonito haber cerrado el círculo con el mismo compañero, aunque en cada largo me haya ido acordando de todos los demás. Bajamos con las mismas ganas de aprender que entonces. Y lo que queda.


Material: ver foto
Fechas: 22, 23 y 24 de mayo de 2022
Horario: 13 + 14 + 10 horas

Reseña que seguimos nosotros, con los distintos días en distintos colores y con los vivacs marcados con un círculo azul

5 comentarios en “La Nose (1000m, V+/C1)

  1. Enhorabuena no sólo por la vía, sino por el camino que os ha llevado hasta ella. Excelente reseña como siempre, uno casi se emociona al leerla… un sueño cumplido para cualquier escalador!

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s