Directa Sur a las Torres del Bassiero (225m, 6b)

Hay mucha gente a la que le horroriza la idea de caminar una hora, cargado como una mula, para escalar, y yo soy el primero que prefiere una aproximación de 5 minutos a una de 40, que conste, pero todos sabemos que para llegar a los mejores sitios hay que alejarse del coche. Arnau y yo ya hemos llegado al punto de proponernos como reto para la próxima salida caminar menos horas de las que escalemos, porque esta vez fueron 6 horas de escalada y más de 7 de pateo. En eso consiste hacer la Directa sur (o Mestres – Lleonart) a las Torres del Bassiero.

Caminar entre bloques. Lo que hicimos el 80% del fin de semana

Salimos a las 15:30 del parking de Espot, y llegamos frescos al Estany de Sant Maurici. De ahí enganchamos la pista a Amitges, que hay que abandonar hacia la derecha justo en la misma curva en la que se incorpora el sendero que sube desde la cascada de Ratera. El camino está fitado, pero hay que ir currándoselo. Así llegamos hasta un pequeño rincón paradisiaco, tan típico de Aigüestortes, con un pequeño arroyo donde bebemos agua. Como Xavi había estado hacía poco en la Deja Vu, le pregunté si había vivac y fuente y me dijo que sí, así que no vimos la necesidad de cargar con agua. Ilusos. Tres horas y media después de salir del coche llegamos por fin al collado al lado de las agujas de Bassiero (no confundir con las Torres, que quedan adheridas al pico) con la idea de pasar allí la noche. Cabe recordar que vivaquear (incluso sin tienda) está totalmente prohibido en todo el parque natural, por algún motivo que todavía nadie ha sabido explicarme.

Recordemos que tomar esta foto es ilegal

Encontramos fácil el vivac, que aunque no es una maravilla es suficiente para pasar una noche. Otra cosa fue encontrar el agua. Después de estar una hora o así buscando una fuente, arroyo o laguna, Arnau tuvo una experiencia extrasensorial y, cual zahorí en trance, dijo que había escuchado correr agua entre las piedras. Tuvimos que meternos en una pequeña cueva formada por grandes bloques de granito, de unos 3 o 4 metros de profundidad, para encontrar finalmente el arroyo subterráneo, medio congelado, del que acabamos cogiendo agua para el finde. La cosa empezaba pelín más aventurera de lo que habíamos pensado.

Disfrutando el primer largo

La escalada, al día siguiente, fue coser y cantar comparado con lo del día anterior y con la bajada que nos esperaba más tarde. El primer largo me lo di yo, y aunque a mitad de largo sí que pensé: «joder con los quintos», se dejó hacer bien. Aunque la vía no tiene ni un solo expansivo, y solo unos pocos clavos (casi todos en reuniones), se protege con facilidad. A nosotros nos ayudaron mucho las indicaciones de Rocacalenta.

Reseña de la Primera Torre

El segundo largo se lo dio Arnau, con una salida ya un poco picantona, una sección más sencilla y un final en off-width que no es tan fiero como lo pintan, gracias a una piedra incrustada en la fisura que hace las veces de seguro, presa de mano y presa de pie.

Comienzo de la segunda tirada

El siguiente largo, y último de la primera torre, quizá sea el más guapo y complicado de toda la travesía. Comienza con una salida potente en off-width hasta alcanzar el primer clavo. Aquí de nada sirve el camalot 4 que llevábamos, sería necesario por lo menos un 6 para proteger esta arrancada. Después del apretón tenemos unos metros sencillos hasta ponernos por debajo de una placa fisurada preciosa, que recuerda a la Contamine de la Pointe Lachenal, en Chamonix. Es aquí donde se encuentran los pasos más difíciles, que se pueden proteger bien con piezas medianas. Un poco más arriba incluso encuentras un clavo y poco después ya estás en el diedro superior, a salvo. Este diedro es un poco sucio, pero como la escalada ya es más sencilla, se deja hacer.

PRIMERA foto de cima

Esta tirada te deja en la cima de la primera torre, ya de por sí espectacular, que termina de ser un show total gracias al potente rapel que tienes que hacer. Recuerda al del Torreón de Galayos, pero en lugar de descender de 3 paraboles unidos por una cadena desciendes de un montón de cordinos viejos, lo típico.

Rapel picante

Nosotros encontramos muy bien la entrada a la segunda torre, después del rapel. Ayuda que desde la cima de la primera torre tienes una vista privilegiada de la segunda que te permite identificar los largos superiores, que siguen diedros muy marcados. Arnau se encargó de liderar el primer largo, sin muchas dificultades y yo me encordé para el siguiente, que pintaba más difícil. Al final no resultó ser tan fiero, más que nada porque las piezas entran a placer y los empotres de mano, dedo y puño son de escándalo.

Arnau en la típica pose de escalada: píntame como a una de tus chicas francesas

El último largo, que parecía complicado también, lo resolvió Arnau sin despeinarse, con mucha calma, también fácil de proteger. Este largo nos dejó en la cima de la segunda torre, con vistas privilegiadas de la torre anterior, del valle y de la inmensa pateada que nos esperaba hasta el coche. De la cima se desciende con un rapel corto y el camino hasta la canal está bien fitado.

Hacía tiempo que no nos metíamos un tute de semejante calibre, así que llegamos al coche contentísimos de haber podido escalar en un entorno tan remoto y austero, de haber compartido vivac y escalada y, en definitiva, de haber vivido otra aventura guapa juntos. ¡Que comience el verano!

Material: un juego de friends hasta el #4 de Camalot, repitiendo del 0.5 al 2
Fecha: 11 de julio de 2021
Horario: 6 horas

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