Estación Orbital MIR a la Paret de Catalunya (400m, 6c)

Volver a Montrebei después de 5 meses, y sin haber catado tapia entre medias, ha sido toda una experiencia. Veníamos avisados de que «la vía del Picazo» tenía tela: con salidas de R de apretar el culo y con placas improtegibles. Así que pusimos el despertador temprano para poder ignorarlo, como siempre hacemos. Para compensar la media hora extra de sueño, hicimos la aproximación al trote y en 3 cuartos de hora estábamos a pie de vía.

Arnau buscando el próximo emplazamiento

La vía comienza con un bofetón. Un par de metros que dan de 7a y que en frío sientan como un tiro, seguidos de unos cuantos metros de roca descompuesta, perfecto para comenzar el día. Casi me llevó una hora este largo, de hecho. El siguiente, que se dio Arnau, es bastante más disfrutón: comienza jugando con dos diedros y luego se da una travesía muy espectacular y apretadilla, pero protegida con clavos. El siguiente largo es también sencillo, pero yo me equivoqué y, engañado por un clavo que no es de la vía, me metí por el diedro que no toca. Total, vuelta para atrás y más pérdida de tiempo.

Comienzo de la travesía del 2o largo

En estas nos plantamos debajo del techo descomunal. Delante de nosotros tenemos un largo muy en la línea de la Delfos, pero con más grado. La escalada se desarrolla por placas improtegibles entre algún que otro clavo aislado, y tú tienes que apañártelas para no perder la compostura y, de paso, intentar avanzar algo. Este largo se lo curró Arnau con maestría, protegiendo todo lo que pudo y moviéndose con cautela. Me tocaba a mí uno de los que sobre el papel parecía más complicado.

Algo de patio hay

Comienza con una travesía a izquierdas con un solo parabolt al comienzo que es tensita pero se deja escalar y proteger bien. Y luego ataca una panza enorme con un clavo al comienzo. Esta parte da más respeto, pero cuando te pones a escalarla ves que todas las manos son cazos y que aquello es un festival. Incluso unos metros más arriba hay otra expansión. Creo que fue uno de los pocos largos que hicimos rápido.

A la altura del siguiente largo ya nos empezaba a tocar un poco el sol, aunque la sensación de frío que veníamos arrastrando no se nos pasó en todo el día, por culpa del viento que sufrimos. Este largo (el sexto) fue el más delicado de todos, casi. Comienza con un ejercicio de orientación bastante heavy, ya que tienes que encontrar el punto en el que abandonar los diedros sin ninguna pista aparente, simplemente donde los cantos te lo permitan. La protección del largo es, otra vez, delicada, y te va minando poco a poco. Por si fuera poco, en este largo Arnau hizo la primera inventada del día. En vez de meterse por el techo fisurado evidente, como no vio el pitón, se pegó una embarcada importante hacia la derecha y acabó haciendo una placa desplomada totalmente descompuesta para llegar a la R. Los bolos caían como granizo, y cuando luego pasé yo por ahí no podía dejar de preguntarme cómo coño lo hizo para que no se le viniera abajo toda la montaña.

Después de esta subidita de adrenalina viene un largo que nosotros dividimos en dos, para darnos cada uno un largo disfrutón de V+, que falta hacía. Y así nos plantamos en el que para mí es el largo más delicado de todos. Se trata de un largo de navegación, con el primer seguro mucho más alto de lo que debería, y con unas muy escasas posibilidades de protección antes. Para que os hagáis una idea del drama, antes del parabolt solo pude meter un tascón (de los benditos empotradores asimétricos de DMM) triangulado con un totem negro que solo apoyaba dos levas. De ahí para arriba todavía tienes que apretar mucho, pero ya protegido. Y el largo acaba con una fisura de A1 o una excursión hacia la izquierda para subir en libre. Yo, con el cerebro ya frito, tuve que tirar de un par de totems para llegar a la R.

No sé si sería el frío, el viento, la exposición, el patiazo, los meses sin hacer nada de esto… pero tengo que reconocer que a estas alturas estaba bastante cagado. Suerte que le tocaba a Arnau la famosa travesía de 6c, que se curró sin problemas hasta llegar al último clavo. Llegado este punto se volvió a sacar de la manga una inventada made in Arnau tirando recto en travesía hasta la reunión, sin proteger, en vez de bajar unos metros y volver a subir, como decía la reseña. La verdad es que el largo es una pasada y queda guapísimo escalado así.

La famosa travesía, versión Arnau

El último largo nos pareció un lujazo comparado con lo que traíamos, aunque el grado no baja mucho, la protección es mucho más evidente, por lo que lo disfrutamos a fondo y pudimos llevarnos un buen sabor de boca de la vía. Ahora, que para buen sabor de boca, los entrecots que nos apretamos cocinados a la parrilla en la hoguera esa noche. La cena, con su vinito y todo, a la orilla del fuego, fue para enmarcar.


Material: un juego de friends, repitiendo del totem azul al camalot rojo, más empotradores y tricams. Si vas justo de grado, mínimo un gancho mejor no te metas.
Fecha: 13 de marzo de 2021
Horario: 9 horas

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